Si has buscado "mejores calas de Menorca", ya conoces la historia: Macarella, Macarelleta, Cala Mitjana… fotos de postal, y debajo, la letra pequeña que nadie te cuenta. Aparcamientos que cierran a media mañana en verano, caminatas de media hora bajo el sol y, al llegar, una toalla pegada a otra. Menorca es Reserva de la Biosfera y su costa está —con razón— muy protegida: en temporada alta, llegar por tierra a las calas famosas se ha vuelto una pequeña odisea.
Pero hay otra Menorca. Una que no sale en los rankings porque, sencillamente, no se puede llegar a ella en coche. Islas sin carretera, cuevas que se abren a ras de agua, fondeos donde el único sonido es el de tu propia risa al tirarte de la proa. Esta es la guía honesta de esos rincones, escrita por quien fondea en ellos cada semana con nuestras excursiones privadas en velero por Menorca.
1. Illa d'en Colom: la isla sin coches, sin chiringuitos y sin prisa
Frente a Es Grau, dentro del Parque Natural de s'Albufera des Grau, la Illa d'en Colom es la isla más grande del litoral menorquín… y no tiene ni un solo acceso por tierra. Sus dos arenales, Es Tamarells y s'Arenal d'en Moro, solo conocen visitantes que llegan navegando.
¿Por qué nos encanta fondear aquí? Aguas poco profundas, fondo de arena clara que tiñe el mar de turquesa y un resguardo natural que deja el barco quieto como en una piscina. Es nuestra parada favorita cuando navegamos la ruta norte y, de largo, la mejor opción si vienes con niños: pueden nadar hasta la orilla, hacer paddle surf y bucear con el equipo de snorkel sin que el barco se mueva un palmo.
2. Isla del Aire: un faro, lagartijas negras y nadie más
En el extremo sureste, frente a Punta Prima, emerge la Isla del Aire con su faro de 1860. No hay transporte regular desde tierra: o llegas por mar, o te quedas mirándola desde la playa. Es famosa por sus sargantanas negras —una lagartija endémica que no existe en ningún otro lugar del mundo— y por unas aguas que parecen iluminadas desde abajo.
Navegar alrededor del islote y fondear cerca, cuando el tiempo lo permite, es uno de los momentos estrella de nuestra ruta sur. Si además coincides con la última hora de la tarde, la luz dorada sobre el faro es de las que justifican el viaje a Menorca por sí sola. (Si eres de atardeceres, tenemos una salida al atardecer en velero pensada exactamente para eso.) Te contamos más sobre estas dos islas en nuestra guía de la Isla del Aire e Illa d'en Colom.
3. La cueva de Punta Prima y los acantilados del sureste
Entre Alcaufar y Punta Prima, la costa baja de roca caliza esconde cuevas y arcos que solo se abren hacia el mar. Desde tierra son invisibles: caminas por encima de ellas sin saber que existen. Desde la cubierta de un velero, en cambio, ves la boca de la cueva de Punta Prima abrirse a ras de agua, y con el mar en calma se puede acercar el paddle hasta la entrada.
Este tramo —Alcaufar, la cueva, Binibèquer, ses Olles de Binisafúller, es Caló Blanc— es un rosario de micro-calas y piscinas naturales entre rocas donde rara vez cabe más de un barco. Por eso no las verás en las guías de playas: no son playas. Son rincones de mar, y se disfrutan desde el mar.
4. La bocana de Mahón: es Clot de la Mola y sa Mesquida por su cara oculta
Saliendo del puerto de Mahón —uno de los puertos naturales más grandes del mundo— la costa guarda sorpresas a diez minutos de navegación. Es Clot de la Mola, a los pies de la imponente fortaleza de La Mola, es un abrigo de aguas profundas y transparentes encajado bajo los acantilados: un fondeo espectacular al que nadie llega andando.
Un poco más al norte, sa Mesquida y cala Rambla enseñan desde el mar una cara que el visitante de a pie nunca ve: la torre de defensa británica recortada sobre las rocas y calitas laterales sin acceso por el camino. Es el aperitivo perfecto de la ruta norte antes de poner rumbo a la Illa d'en Colom.
5. Cala Presili y la costa de Favàritx: se puede ir andando… pero no es lo mismo
Seamos honestos, porque esta guía va de eso: a cala Presili sí se puede llegar a pie desde el faro de Favàritx. Ahora bien: en pleno verano el acceso en coche a la zona del faro está restringido, así que toca combinar lanzadera y caminata con todo a cuestas. ¿La alternativa? Llegar navegando, fondear frente al arenal virgen con el faro de fondo y bajarte a nado o en paddle. Misma cala, experiencia opuesta.
Este es, en realidad, el resumen de toda la costa menorquina: incluso en las calas "accesibles", el barco convierte la logística en libertad. Sin horarios de aparcamiento, sin cargar neveras por senderos, sin elegir entre sombra o sitio. La nevera, el baño y la sombra van contigo.
¿Norte o sur? El secreto está en la tramontana
La pregunta que más nos hacen. La respuesta corta: la decide el viento, y eso es una buena noticia. Menorca tiene dos costas opuestas y complementarias: cuando sopla tramontana (el viento del norte), la costa sur queda resguardada y en calma; cuando el viento entra del sur, es la costa norte —la más salvaje y menos urbanizada— la que se convierte en un espejo.
Por eso nunca prometemos una ruta cerrada semanas antes: miramos la previsión contigo el día anterior y elegimos la costa buena. Así, llueva tramontana o calma chicha, siempre navegas la mejor versión de la isla. Tienes el detalle de paradas de ambas rutas en nuestra página de rutas en velero por Menorca, y si aún estás decidiendo fechas, mira cuál es la mejor época para navegar en Menorca.
Consejos prácticos antes de zarpar
- Lleva poco: bañador, toalla, crema solar (mejor si es respetuosa con el mar), gorra y gafas de sol. El equipo de snorkel y el paddle ya están a bordo.
- Desayuna ligero si te preocupa el mareo: navegamos a ritmo tranquilo y con largas paradas en calas resguardadas, pero un estómago ligero siempre ayuda.
- Niños y abuelos, bienvenidos: han navegado con nosotros familias de tres generaciones. Hay chalecos y un patrón pendiente de todo. Si vienes con peques, te interesa nuestra guía para navegar en velero con niños en Menorca.
- Reserva con antelación en julio y agosto: trabajamos con un solo velero —máximo 12 personas— y las fechas de temporada alta vuelan.
¿Más dudas sobre qué llevar, el mareo o cómo funciona la reserva? Las respondemos todas en nuestras preguntas frecuentes.
Preguntas frecuentes sobre las calas en barco
¿Se puede visitar la Isla del Aire por libre?
Solo se puede llegar por mar: no hay ningún servicio regular de transporte desde tierra. La forma habitual de conocerla es a bordo de una embarcación privada que fondee cerca, como hacemos en nuestras excursiones por la costa sur cuando el tiempo lo permite.
¿Qué cala de Menorca es mejor para ir en barco con niños?
Los fondeos junto a la Illa d'en Colom son de los más tranquilos de la isla: aguas poco profundas, transparentes y resguardadas, perfectas para que los niños naden y usen el paddle surf con total seguridad.
¿Es mejor navegar la costa norte o la costa sur de Menorca?
Depende del viento del día. Con tramontana (viento del norte) se navega mejor la costa sur, más resguardada; con viento del sur, la costa norte se queda en calma y luce sus paisajes más salvajes. Por eso decidimos la ruta con la previsión en la mano, el día anterior a la salida.
Deja de leer sobre calas. Fondea en ellas.
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Sobre el autor: Sergi es propietario y anfitrión de Elan Menorca. Navega la costa menorquina desde 2020 a bordo de su Elan Impression 384, con base en el Puerto de Mahón.